Tuesday, October 11, 2005
No existen las casualidades
Boinas Noches gente, como andan todos? espero que muy bien... yo muy bien por suerte... tengo varios motivos para estar asi... como por ejemplo que no me llevo ninguna y que las 2 que me llevaba con 6 las levante con con 8... felicitenme... otro motivo es que la pase muy bien en la primavera, me recontra cage de risa con los chicos... una lastima que falto el zubi y q al gato no lo vi en toda la primavera... pero a pesar de eso la pase muy bien... uds deben estar leyendo esto y se estaran pensando, que carajo tiene que ver el titulo con esto, bueno lo que pasa es que como ya venia diciendo en mis anteriores entradas, uds saben que me cruzo en todos lados a cierta personita, bueno, si obviamente me la cruze en el primavera, pero no fue un "me paso por al lado y no se si me registro", esta vez me registro posta... estabamos en el boliche, yo sali de boina , y en el "descontrol" de la pista, haciendo un poh, me sacan la boina y le revolean, y le cae a esta personita, la miro, me sonrie, le sonrio, me devuelve la boina y yo como caballero que soy le agradezco con un lindo "gracias"... bueno, ahi termino "todo" me la volvi a cruzar al dia siguiente, pero esta vez como algo mas rutinario, pero hoy de nuevo, aca en ts as... sali a andar en bici como se me ha hecho costumbre y ahi estaba ella, en una esquina, in the corner, esperando para cruzar con el auto... y bueno... como me dijo un amigo mio... por algo es que me pasa esto... para mi no existen las casualidades... pero no se que hacer... espero encontrar la respuesta muy pronto porque el reloj sigue corriendo y me estoy quedando sin time... alguna solucion encontrare... el olvido puede ser una... espero que sea el plan "B"... pero... cual es el plan "A"??... por ahora no lo se... o si lo se, pero no lo quiero aceptar...
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2 comments:
Julio Cortazar en su novela rayuela, en el capitulo 1, diece: "sabiamos que las casualidades eran lo menos casual de nuestras vidas"
Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas...
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